medicación intramuscular

 

Antes de administrar un fármaco debemos tener especial precaución con la vía elegida, prestando atención a las indicaciones del fabricante. Por ejemplo, en las jeringuillas precargadas siempre habrá que seguir meticulosamente dichas instrucciones.

No todas las presentaciones admiten un uso por la vía intramuscular. Se evitarán grandes volúmenes de líquido, y se aconseja utilizar siempre el disolvente que acompaña al fármaco prescrito, ya que muchos de ellos poseen en su composición lidocaína, la cual hace menos dolorosa esta técnica.
 

Fármacos no recomendados para su administración por vía intramuscular

Los medicamentos que no se recomiendan administrar por esta vía son: acetazolamida (muy alcalino y que habitualmente se pauta en grandes volúmenes por dosis), albúmina, amiodarona, amoxicilina más ácido clavulánico, ciprofloxacino lactato, claritromicina, clometiazol, cloruro potásico (ClK), dalteparina, digoxina(necrosis tisular), dopamina, enoxaparina, eritromicina, fenitoína (absorción errática), fluconazol, heparina sódica, insulina NPH, insulina intermedia, insulina isofánica, meropenen, nadroparina, omeprazol, piperacilina- tazobactan, teofilina, urapidil, vancomicina, glucosa al 50% (muy irritativa y con riesgo de necrosis tisular).

 

Fármacos recomendados por vía intramuscular pero con precauciones

Dentro de las drogas que sí admiten un uso intramuscular nos encontramos por ejemplo, con algunas con las que debemos tener las siguientes precauciones:

  • Adrenalina: administración inmediata por ser fotosensible.
  • Cefotaxima: usar la presentación que lleva lidocaína en el disolvente.
  • Cefoxitina: inyectar en un área de gran masa muscular. En pacientes con hipersensibilidad a la lidocaína no usar esta vía ya que puede dar falsos positivos en el test de Coombs.
  • Cefradina: Se debe inyectar en las dos horas posteriores desde su preparación y si tenemos el producto a temperatura ambiente, o antes de 24 horas si lo hemos conservado en frigorífico.
  • Ceftriaxona sódica: inyectar en un área de gran masa muscular.
  • Clindamicina: No administrar más de 600 mg en inyección única, y usar una zona muscular bastante amplia ya que es muy lesiva sobre los tejidos.
  • Cloxacilina sódica: administración lenta (entre 3-5 minutos). Diluir con suero fisiológico cada 500 mg.
  • Dexametasona: administración lenta.
  • Fenobarbital: al ser alcalino puede producir lesión tisular.
  • Fosfomicina: usar disolvente con lidocaína por ser dolorosa su administración por esta vía.
  • Imipenen-cilastatina sódica: existe presentación para administración IV y otra diferente para IM. No administrar más de 1.5 gramos diarios por vía intramuscular.
  • Petidina: administración lenta.
  • Piperacilina sódica: no sobrepasar los 2 gramos por esta vía.
  • Ranitidina: administración directa sin diluir.

 

Fármacos que no deben mezclarse por vía intramuscular

Algunos de los fármacos recomendados por esta vía no pueden mezclarse con ningún otro simultáneamente al ser utilizados, como es el caso de la furosemida o la cefotaxima. En cambio, muchos otros admiten ser mezclados pero con restricciones, como es el caso de la dexametasona, que nunca puede ir diluida con metroclopramida.

A pesar de que las insulinas NPH, intermedia e isofánica no pueden ser administradas por esta vía, sí puede ser administrada la insulina rápida o regular mediante técnica intramuscular.

La isoniacida también puede administrarse por esta vía pero previamente habrá que observar la ampolla ya que puede presentar cristales, en cuyo caso se calentaría al baño maría y se utilizaría cuando desapareciesen los mismos.

La carga del fármaco teicoplanina puede producir espuma, por lo que habría que dejar reposar 15 minutos antes de inyectarlo.

Medicamentos como la morfina, midazolam o tramadol también pueden administrarse de manera intramuscular.

 

Por todo ello, se recomienda siempre comprobar las fichas técnicas de los medicamentos si no tenemos certeza sobre las incompatibilidades, ya que podemos producir efectos no deseables.